
Creo en mis caminos, en esos que duelen pero que rinden frutos.
Creo en el sendero de la verdad, en el sendero quizás para muchos, para todos... difícil.
Creo en mi Alma, por sobre todas las cosas. Creo en mis palabras, en mis frases, en mis abrazos y en mis miradas.
Creo en mi sueño, en el magnífico sueño que seguiré construyendo, hasta que no me queden más fuerzas para creer.
Creo en mi historia, en mis pasos y en mi experiencia.
Creo en mis ganas de dar, y creo en un mundo maravilloso
que espera recibir mi gota de cariño.
Creo en la amistad, en los besos, en la lluvia, en las sonrisas...
Creo en mi esfuerzo por creer, en mis ganas de creer.
Creo en Dios, en la vida y en la magia con la que toca todas las cosas.
Creo en mí, sobre todo creo en mí...
creo cuando caigo, cuando no tengo fuerzas,
cuando el viento sopla y mis velas ceden, sigo creyendo en aguantar
y en volver con todas mis fuerzas para seguir y seguir creyendo,
y seguir andando, y seguir viviendo.
Creo en los sentimientos que puedan hacer de cada día un sol distinto y por supuesto... creo en el Amor y en ese modo indescriptible de estar parado ante la vida, en esa manera intrépida de hacer transcurrir el tiempo, en esa forma tan peligrosa y a la vez tan excitante de tener el corazón abierto.
♥