sábado, 28 de marzo de 2009



Puesto que todo acto tiene origen en la mente hay que vigilar los
pensamientos, y las palabras también pueden producir bien o mal.
Cada acción, buena o mala, es un bumerang de ida y vuelta que a
veces vuelve en la misma vida y a veces en una vida futura.

Un mal karma es resultado de malas causas que conducen al
individuo a atravesar repetidamente una situación que provoca
sufrimiento hasta que la mala causa se corrija. Malas y buenas
costumbres que hemos adquirido en otras vidas, con las que nacemos
y que nos influyen poderosa e inconscientemente, pero contra las
que podemos luchar, y vencer, pues somos siempre libres.
El sufrimiento actuaría de maestro al quedar grabado en el cerebro
astral o memoria astral, de donde sale también información para
formar el cuero físico en el útero. Según esta doctrina, las
condiciones del nacimiento (nivel social, familia, salud, etc.)
y la duración de la vida del cuerpo físico también estarían
determinadas kármikamente, no por azar. Nada sucede por azar.
La ciencia siempre ha estado investigando el azar y las
casualidades, como los eclipses, por ejemplo, y transformándolos
en leyes. A pesar de eso, paradójicamente, muchos científicos
siguen creyendo en el azar, eso mismo contra lo que la ciencia
está luchando.

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